Si en verdad quieres disfrutar de un buen viaje lo primero que debes cuidar es tu seguridad. La idea no es infundir miedo, sino dar algunos consejos útiles para que los turistas puedan evitar ser victimas de robos u otros hechos delictivos.

Toda ciudad tiene suburbios y callejones muy pocos atractivos para el turista y demasiado peligrosos. No te alejes de la zona turística y si no conoces la ciudad, lo mejor es preguntar a oficiales de transito o a algún policía de la zona.

Cuando vayas a comprar algo no expongas todo tu dinero en público. Lleva un poco de efectivo en la billetera y el resto en algún bolsillo interno de la ropa.

Esto es muy típico de los turistas y lo mejor es evitarlo. Puedes llevarla, pero de una forma más discreta.

Si vas a salir a disfrutar de la vida nocturna no te muestres como un turista. Sal seguro y confiado de ti mismo como cualquier otro ciudadano del lugar. Inspira confianza, respeta a los demás y en lo posible, sal con algún grupo de amigos.

Ya sea para salir de noche como también para dar paseos de día, lo mejor es viajar con alguien que te acompañe y pueda ayudarte ante cualquier inconveniente.

Si vas a retirar dinero de un cajero electrónico y no entiendes el sistema o el idioma, solo limítate a pedirle a ayuda a algún efectivo del banco. No permitas que nadie sepa tu clave, ni que la demás gente pueda ver la cantidad de dinero que retiras.

Lo más recomendable es que entiendas un poco – al menos – del idioma oficial de la ciudad a la que vas a viajar de otra forma te será muy difícil poder disfrutar a pleno de la visita y además, es muy inseguro ya que no podrás comunicarte efectivamente con la gente del lugar.

Aunque sean más económicos y se muestren muy atentos, no tienes ninguna garantía de que ese taxi te lleve a destino y mucho menos de que llegues seguro.
Dirígete a alguna central de taxis en la ciudad y solicita tu coche allí.

Los delincuentes se fijan mucho en los turistas ya que pueden ser una presa fácil para ellos. No te fíes de quienes parezcan amables. No es que debas desconfiar de todos, ni que no puedas relacionarte con gente nueva, pero tampoco debes fiarte 100% a alguien que no conoces.

En la plaza, en la piscina del hotel, en la playa o en cualquier visita… siempre mantén tus pertenencias contigo o al menos en un sitio donde puedas estar supervisándola.